domingo, 30 de julio de 2017

The deviant "learning"

Hay algo que no te enseñan en la escuela, que no te dice tu doctor y que tus padres aún no saben cómo explicar, que se puede poner tan oscuro que no podrás ver rastro de luz en meses, que puede ser tan difícil, que algo tan sencillo como salir de la cama te cuesta. Pasarás la vida luchando en contra de un enemigo que ni siquiera sabías que existía, algo que para ti se parece más a un producto de supermercado que a una verdadera amenaza.

Te he conocido y he ignorado todas las señales de alerta, me culpo, es comprensible, no he estado tanto tiempo afuera para saber qué me conviene más, no se cómo ignorarte, te pareces a todo eso que idealizo, pero tienes un lado oscuro y a diferencia de mi no te da miedo mostrarlo. Eres quien imaginé que eras y mucho peor, no tengo como protegerme de ti, pero de nuevo, no te he dicho que no puedes herirme. He llegado a extrañarte sin ni siquiera haberte visto, he tenido sueños contigo y no recuerdo el tono de tu voz, la idea de ti me reconforta y no se si de alguna forma has venido a hacerme daño.

Mira que loca es la vida, no toco este espacio desde el dos de enero y ahora en el día 212 del 2017 entro y me pasa esto, la realización de lo que soy, de lo que no soy, de lo que anhelo y jamás tendré. Así es, por muy ingenua y buena que se muestre la muchacha ella está clara en lo que es, sabe lo que la vida le espera, no has venido portando ninguna sorpresa, solo palabras vacías que decidiste usar en su contra, pero ella pondría el mundo en su contra si fuera necesario.

Hoy de cara al encuentro con mi vieja amiga, me mata y me resucita al mismo tiempo, no todo ha sido en vano le digo, he logrado reunir algunas cosas, espero que me entiendas, he estado intentando compartir cosas contigo y que el intercambio esta vez no sea tan injusto, yo te cuento historias, cómicas, lujuriosas, grandes historias, tu me adormeces ante el caos.

Estamos a mano.

lunes, 2 de enero de 2017

AE


Recuerdo la primera vez que alguien me habló sobre la muerte, en realidad no recuerdo, sin embargo la idea de que alguien alguna vez me dijo aquella frase de la que estoy a punto de hablarles ha persistido en mi mente por muchos años, no creo haberla escuchado en la televisión, aunque quizás sí, o en alguna de esas tantas veces que estuve en misa temiendo que dios me castigara por ser una mala niña.

Por el nivel de influencia que aún tiene sobre mí y la naturaleza del mensaje, estoy casi segura que fue mi abuela quien me la dijo. Abuela, que a lo largo de su vida sufrió tantas pérdidas, llegó a convertirse en la única persona que haya conocido, que de verdad logró hacer la pases con el concepto de morirse, incluso cuando pensamos que su muerte había sido completamente inesperada, semanas después de partir, su sacerdote dijo durante uno de sus novenarios que ella había dedicado los últimos meses a preparar la iglesia con manteles y adornos para la posibilidad de su partida. No estaba enferma, no sufría de ninguna condición extraña, no fue premeditado, solo tenía esa extraña relación con la muerte, como si después de tantos duelos, ambas hubiesen acordado ser gentiles una con la otra.

La primera vez que alguien me habló sobre la muerte, ese alguien me dijo: las personas que mueren no se van del todo, solo suben al cielo, están cerca de Dios y pueden ver todo lo que hacemos aquí en la tierra, nos vigilan todo el tiempo para ver que no nos pase nada, saben lo que pensamos y lo que sentimos. Esa debe haber sido la primera vez que estuve verdaderamente consciente de mis acciones, todas las cosas que hacía, cuantas malas palabras decía, todas las veces que peleé con mi hermana, todas las veces que deseé que desapareciera, todas la veces que coloqué el televisor en el canal de adultos, todas las mentiras, incluso aquella vez en la que me confesé en la iglesia estuve mintiendo, todos esos secretos que eran sólo míos, de pronto estaban a merced de las personas que morían y quien lo hiciera, se decepcionaría profundamente de descubrir todas las cosas malas que podía hacer y pensar.

La primera persona que murió desde aquella charla fue mi abuelo, padre biológico de mi padre, no lo conocí del todo, no lo veía mucho, solo recuerdo haberlo visto algunas veces, yo tenía 7 cuando falleció y aún así, sentí vergüenza por lo que pudiera descubrir sobre mí después de su muerte, cuando llegara a saberlo todo. Un año después murió mi padre, además de haber perdido a la persona que más amaba en la vida, me consumía el hecho de decepcionarlo de cualquier manera. Al año siguiente, un primo que sufría de retraso mental y al que siempre tuve miedo de acercarme, ahora él sabría que le tenía miedo, era una niña y no me sentía a salvo ni en mis propios pensamientos.
Aunque dejé de creer en Dios a los 9 años, nunca dejé de creer del todo en la idea de que quienes morían, estaban ahí y podían descubrir todo sobre nosotros, aun lo creo un poco, asumo que es mi forma de retener lo más que puedo del recuerdo de mi padre, de imaginar lo que haría si estuviera conmigo o de la reacción que tendría al saber cómo soy ahora que soy adulta.

Es inevitable que al morir una persona, inmediatamente sienta ese miedo terrible de saber que no hay nada sobre mí que no sepan ya, después de sus muertes, me ha pasado siempre, me ha pasado hoy mismo cuando por primera vez, me he enterado de la muerte de alguien que me gustaba mucho y a quien nunca tuve el valor de decirle que me gustaba, pienso que ahora lo sabe, porque aunque no se acuerde de mí, ahora que es un ser multidimensional, puede canalizar todos esos pensamientos que tienen que ver con él y regresar al momento en el que estuvimos en el mismo lugar y recordar eso como un dato curioso que no supo en vida, pero que ahora en su nuevo plano espiritual puede saber no solo eso, si no todos los secretos de todas las personas que alguna vez lo conocieron.

O quizás no piense en nada, porque está muerto.

Sea lo que sea que pase después de morir, siento que son los recuerdos son lo único que nos hace permanecer en cualquier plano existencial de la vida, aunque esta persona pudo no haber tenido idea de quién era yo, de alguna forma su vida e incluso su muerte adquieren un nuevo significado (incluso si aún no estoy segura de que lo he descifrado) para todos. Supongo que para bien o para mal nunca terminamos de saber la verdad sobre el efecto que podemos llegar a tener en otros.


“Siento que tu vida haya acabado tan pronto, también haber sido una cobarde y nunca haberte dicho nada o al menos, haber intentado conocerte mejor, probablemente habrías terminado pensando que estoy loca y si es verdad eso de que existe vida después de la vida, seguramente ya sabes que estoy loca.”

martes, 20 de diciembre de 2016

Cartas al mundo y a personas que para mí, son exactamente eso, el mundo

Si no me diera tanto miedo hablar sobre mis sentimientos en voz alta, probablemente mis amigos tendrían una idea de todo lo que me pasa por la cabeza en lugar de pensar que soy muy tímida. A pesar de todo, amo esta época del año y ésta vez, antes de poder nublar mi juicio con alcohol, quiero compartir con varias personas, la perturbadora cantidad de tiempo que paso pensando en ellos y cuán agradecida estoy de que sean parte de mi vida.

Con esta primera carta, ya no hay vuelta atrás.


Querida Rxxxxxxxx, 

Nunca pasa demasiado tiempo entre nuestras conversaciones de trabajo, la vida, la adultez y por supuesto, las cosas que vemos en internet, sin embargo no puedo evitar sentir que no te alcanzo a contar todo lo que alguna vez te había querido contar. No es así, no me pasan tantas cosas en la vida así como no todas serán dignas de contar. Pienso que todo eso tiene que ver con la sensación de no estar cerca y esa inconformidad de no tener lo que se tuvo antes, aún así me siento muy orgullosa de cómo ha evolucionado nuestra amistad y de saber que aunque puedan pasar muchos años antes de volvernos a ver, será como si el tiempo no hubiese pasado en lo absoluto.

Al ser esta la primera carta que te escribo, siento que debe contener todas esas cosas que nunca he tenido la seguridad suficiente de decirte en persona y aunque corro el riesgo de parecer extremadamente cursi, las diré igual, porque así son las cartas y no existe una manera casual de hacerlas.

Creo que nunca te he dicho, que de todos mis amigos, eres la única por la que aún me sigo sorprendiendo. Soy más cerrada de lo que me gusta admitir y me aterra el hecho de dejar entrar a personas nuevas en mi vida, porque una vez que lo hago “I´m in for the long run”. Confieso que pasó bastante tiempo de conocernos antes de que pudiera sentir ese click asegurador, sin embargo, después de sentirlo no me queda dudas de que eres y seguirás siendo una parte esencial de mi vida.

Eres una de las personas por las que siento una increíblemente genuina admiración y aunque a veces esa admiración pueda convertirse en miedo a tener que dejarte ir por alguna razón, vivo agradecida por el tiempo que hemos compartido como amigas, porque me has enseñado muchísimo y eres la única persona a la que no me dan ganas de golpear cuando está siendo brutalmente sincera.

Me emociona pensar en el futuro, uno en el que después de mucho tiempo y crecimiento personal de cada parte, podamos sentarnos a tomar algo y hablar sobre lo que ha sido nuestro viaje, no me cabe duda de que mientras eso sucede, seguirás imparable consiguiendo todo lo que te propongas.

Que pases una feliz navidad, que te diviertas muchísimo y que nunca pierdas esa capacidad de convertir lo ordinario en extraordinario.

Te deseo lo mejor
Feliz Navidad


domingo, 30 de octubre de 2016

Pass by and say nothing

Sweated for the exhaustive search, broken because by that moment she was not only looking for her debit card, but also trying to hold all the things that felt like collapsing over her at any second now, crushed by the imminent lost, she lay down on the floor, drove her hands into her face and let herself fall in the now too familiar feeling of hopelessness, a sort of void that was too scary to look, too deep to get into. When she was symptomatic depressed, there was absolutely nothing to wish,  nowhere to go, or no one to talk to that could make sense out of her mind, she became pure irrational random madness that felt like capable of dragging down the universe with it.

domingo, 14 de agosto de 2016

...

Someone would come to my house and tell me I'm lucky because there is meat on my fridge and bread on my table and I would still tell them to fuck themselves, cause even when I haven´t miss a meal yet I have lost every notion of life I knew before this crisis hitted the country. I have lost friends to boarders, I have lost family members to negligence and I will continue losing. Sommeone would judge me from outside and tell me "it could be worst" but I have no permission to dream or expect anymore, when you just lost your entire identity you don´t even feel confortable saying it in you own language, you know there is no way back, you know there is no place for you where you stand.

miércoles, 13 de julio de 2016

Foggy thoughts



























One of the saddest things in life
Is to realize how someone loves you
With all their heart, 
And then you get that feeling
Only because you have felt that way too
For someone else 
And that someone else felt it too, 
But for another person,
Until the circle never breaks 
And you step in into a world full of people
That has never found it, 
And no one ever founds it
So you must be surrounded by people that is just trying to convince themselves
That they got it,
But deep in them you can see
that they are not sure.

domingo, 22 de mayo de 2016

Reflexiones de una crisis.

Son las 8pm y me voy a la cama con la serenidad forzada del apagón, primero todo se va a negro, luego empiezan a emerger las distintas formas en una paleta de azul oceánico, deja por favor de romantizar los cortes de luz. Esto es bueno para mi mente, esto me ayuda a no llenarme la cabeza de basura antes de dormir, entonces logro conciliar el sueño, no sin antes soltar la lagrimita obligada por la situación del país, del país, hubo una época de mi vida en la que ni siquiera me importaban los problemas de mis propios familiares y ahora lloro por todo un país, es un terrible momento para vivir la crisis de los 25 y uno aún peor para vivir en Venezuela.

Cuatro horas después el beep del aire acondicionado interrumpe lo que se supone sea un sueño profundo y sé que a partir de ese momento no volveré a dormir, duerme como bebé durante las adversidades, sufre de insomnio cuando todo está perfecto. Estiro la mano para alcanzar la laptop, la abro con cuidado y cierro un poco los ojos para irme acostumbrando a su luz, ésta vez llegó la electricidad acompañada del internet, otras veces tendría que esperar a unas 4 horas extras por el internet.

Entre revisar el feed de cada red y pensar en maneras apropiadas para explicarle a mi jefe que todo el tiempo que estuve ausente durante ese día, no tiene nada que ver con mis ganas de trabajar, ni con mi disposición de cumplir con mis responsabilidades, tienen que ver más bien con mi condición de venezolana. Entre tanto y tanto se me hacen las 2am, redacto recuperando al fin algo que me da vergüenza enviar y me dispongo a hacer la maleta, porque en unas horas tengo que salir de viaje hasta Maracaibo a cumplir con mi deber académico,

Siempre he sido una terrible mentirosa, por eso cuando mamá se despierta a las 6am salgo a esconderme en el baño, para que no se dé cuenta. No me quiero ir, pero tampoco quiero quedarme y ser testigo de cómo la rutina de la casa se vuelve cada vez más difícil de cumplir. Me voy al terminal, me subo al primer carro que consigo, todos los viajes son tan iguales que bien podrían ser uno solo y eso me asusta, porque pude que haya recorrido el mismo camino unas 150 veces ya.

Tomo pequeñas siestas entre pueblo y pueblo, aún no es un día terrible, sigue siendo un día como cualquier otro. Una fila de carros espera por nosotros al norte, han cerrado la única vía existente, nadie puede pasar en dirección a Maracaibo, nadie puede pasar en dirección a Punto fijo y en el epicentro una horda de personas molestas, irritadas por el sol, irritadas por las precarias condiciones de vida. Imaginen que nacieron dentro de un aglomerado de casas en medio de la nada, que todos los días tuvieran que movilizarse decenas de kilómetros hacia el pueblo más cercano para estudiar, trabajar o comprar los esenciales del hogar. Imaginen que además de ese largo recorrido, llegaran a los comercios y no consiguen nada para comprar, nada que les sirva de verdad para comer.

Tendrían que regresar entonces kilómetros de vuelta hasta sus casas, ver a las caras de sus hijos y decirles que hoy la cena no tendrá pan. Imaginen un calor tan intenso que su mismo se siente insoportable al contacto, que querrían salir corriendo a la ducha para darse una buena ducha, solo que esta gente no tiene duchas, se baña con agua que recoge en un envase y no tienen agua, pues el suministro se agotó antes de que pudiera llegar a sus casas.

Para estas personas, cerrar el paso es la única manera de hacerse notar, la única manera de que las personas que van en la carretera, en sus autos con aire acondicionado, sepan que existen, que tienen nombres, que se despiertan con hambre y no tienen que comer, que necesitan asearse y no tienen agua, que necesitan distraerse de sus forzadas existencias y no tienen electricidad para encender el televisor. 

En ocasiones, fantaseo con bajarme del carro, hablar con ellos, preguntarles por sus vidas, los nombres de sus hijos y en última instancia, prepararlos para lo peor.  Porque  lo peor está aún por venir, pronto, estas personas dejarán de recibir agua en lo absoluto y la electricidad dejará de existir en zonas como las suyas y quizás como la mía, entonces ellos podrán sentir pena por mí y por todos nosotros, para ellos las comodidades como el agua corriente y la electricidad son tan recientes y volátiles que no notarán la diferencia, sus vidas podrán seguir adelante, sus hijos podrán seguir atendiendo a la escuela y sus trabajos quedarán intactos.

Se quedarán sorprendidos de ver cómo somos completamente inútiles, sin nuestras computadoras, nuestros celulares de última generación, pensarán en aquellas veces que vieron nuestras caras a través de los vidrios de los carros compadeciéndose de nosotros, sintiéndose tranquilos por jamás haber soñado más allá de sus posibilidades, aliviados de no ser como esa horrible gente que vivió completamente dependiente de esa basura que los dejó en el olvido.


Entonces vuelvo al embotellamiento, sintiéndome terrible, ya no por ellos si no por mí, miro al conductor resignado, a mis compañeros de viaje resignados. Así es como el sistema te va quebrando desde adentro sin que puedas hacer nada al respecto, así  es como el país te va empujando lentamente hacia el borde filoso de una pendiente de desesperación, es así como toda la crisis te hace escribir cosas que nunca has querido escribir por miedo a que los demás te miren con condescendencia,